LOS VAPEADORES PARA DEJAR EL TABACO

¿LOS VAPEADORES SIRVEN PARA DEJAR DE FUMAR?




El tabaco –en nuestro medio– ha sido empleado frecuentemente en cigarrillos, cigarros y pipa, y en menor medida como rapé y pipas de agua. El cigarrillo electrónico ha aparecido en los últimos años como una nueva variante. En 1963, Herbert A. Gilbert lo presentó bajo el título “Cigarrillo sin tabaco y libre de humo” (Smokeless non-tobacco cigarette), promoviendo un medio seguro e inofensivo para fumar, que también podría ser utilizado para curar enfermedades respiratorias a través de la inhalación de medicación caliente.1 En 2001, la empresa farmacéutica Alexza Pharmaceuticals comercializó el sistema Staccato, un producto para la vaporización e inhalación de medicamentos para tratar enfermedades agudas e intermitentes.2 En 2003, Hon Lik, farmacéutico chino, patentó el cigarrillo electrónico para dejar de fumar.3 En 2007, el CE entró al mercado norteamericano. En 2008, la OMS, declaró que no hay evidencia científica para confirmar que el producto sea seguro y eficaz.4 Además, en la Conferencia de las Partes en el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de noviembre de 2016, se hizo hincapié en los “potenciales riesgos tóxicos y hasta cancerígenos” de algunas sustancias detectadas en el vapor de este dispositivo. 

También se advirtió sobre la posibilidad de que las mismas tabacaleras estén detrás de la venta de los cigarrillos electrónicos y productos asociados.5 En 2011, ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) a través de la Disposición 3226/11 prohibió importar, distribuir, comercializar y publicitar el dispositivo y sus accesorios, por considerar que había falta de evidencia científica para la protección de la salud humana. En 2016, ratificó la prohibición del cigarrillo electrónico. 

En la Argentina, el mayor consumo se da entre adolescentes y adultos jóvenes, y el uso dual es el patrón de consumo más común.6 Según Sedronar, el 4,5% de los encuestados ha usado cigarrillo electrónico alguna vez en la vida. Los grupos etarios donde se evidencia un mayor consumo son de 18 a 24 y de 25 a 34 años, con el 6,1% y 4,9% respectivamente.6 Según la encuesta realizada, en marzo del 2017 por Jorge Aurelio y patrocinada por CIENTA (Centro de Investigaciones de Enfermedades no Transmisibles), el 7,8% lo utilizó alguna vez, habiéndolo adquirido por internet (33,6%), se lo habían regalado (27,3%), lo había conseguido en una cigarrería (10,5%) o se lo trajeron del exterior (6,7%), entre otras opciones. 

Teniendo en cuenta estas investigaciones, nos planteamos realizar una encuesta propia para saber cuál es el grado de conocimiento y de uso del cigarrillo electrónico en los pacientes que concurrieron para dejar de fumar a los hospitales J. M.

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